Colombia

Opinión | La academia y la investigación ¿son una opción?


Introducción

Hace cinco algunos años en el marco de la quinta versión del Encuentro Nacional de Centros y Grupos de Investigación Jurídica y Sociojurídica que se realizó en la ciudad de Santa Marta, un semillero de investigación presentaba por primera vez una ponencia en un evento y más aún, en un evento nacional y de la trayectoria y nombre entre la comunidad académica como el evento anual, de carácter nacional de la Red Sociojurídica de Centros y Grupos de Investigación Jurídica y Sociojurídica.

En esa ocasión se mostró cómo el desarrollo de un proyecto de investigación además de arrojar resultados referentes al problema planteado, también generaba resultados en los muchachos o estudiantes que participaban activamente en el proyecto perteneciendo a un semillero de investigación. Esos “resultados”, se demostraron como valor agregado a un proceso de investigación que poco a poco nos fue formando, tanto en la materia específica objeto de la investigación, como también en cuanto a un camino el cual tomar al momento de enfrentarnos a un ambiente laboral, pero ya, como profesionales del derecho. Los cuales se adquieren, con el trascurrir del tiempo y de desarrollar los planes presupuestados para los proyectos, así como buscar expedientes en los archivos de unos cuantos juzgados, como también leer unas sentencias o providencias de diferentes despachos para conocer cómo es que fallan los jueces las acciones de tutela cuando provienen de una violación del derecho a la salud o también al realizar el debido análisis jurisprudencial, con la posterior construcción de una línea y de esa manera demostrar cuál ha sido el tratamiento que la Honorable Corte Constitucional ha dado a los temas que ameriten su espacio en las conclusiones de un proyecto; o cómo olvidar que dentro del cumplimiento del los presupuestos del proyecto está la labor de asistir a los eventos nacionales o regionales, en donde se tiene la oportunidad de dar a conocer no solo el trabajo de investigación sino, las personas o jóvenes que los realizan y que en ningún momento o por ningún motivo puede ser llamados “mano de obra barata”, pues aunque para algunos la asistencias por motivos de distancia no sea complicada, para otros sea una travesía, comparable a mi juicio con un deporte extremo, ya que pasarse casi 18 horas en un bus para llegar a Medellín o casi 24 para arribar a Santa Marta, donde las condiciones de transporte no pasan de poder medio abrir las ventanas del carro, lo único que uno espera es la gratificante recompensa de poder demostrar que se está investigando con esfuerzo, pero con convicción, con amor, con ganas de salir adelante y de seguir los pasos de personas que nos introdujeron o nos guiaron por este camino que es el de la investigación.

Pero el fin de este ensayo no es mencionar cómo se llega o se da el primer paso en un proceso personal de investigación, sino, relatar una experiencia no propiamente dicha personal, sino más bien, dar a conocer cómo se puede optar por una opción profesional, aunque para algunos no se vea más que como un “escampadero” o un “esperar mientras sale o resulta algo”, no, es una opción real de trabajo que implica el uso completo de sus conocimiento y el amor por lo que se hace. Esta opción se basa fundamentalmente en dejar que nuestros sueños se dejen soñar, en continuar realizando lo que se ha venido haciendo desde un semillero, es seguir haciendo parte de un círculo de personas exclusivo y muy valioso, es continuar y optar por desarrollarse como profesional del derecho en el ámbito de la investigación y la academia.


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